Suelo indígena amazónico acelera un 88% el crecimiento de árboles en restauración forestal

Científicos han descubierto que un tipo de suelo especial, creado hace cientos de años por pueblos indígenas en la Amazonas, podría ser clave para restaurar terrenos forestales degradados. Este suelo, conocido como tierra oscura amazónica, ha demostrado en estudios de campo acelerar el crecimiento de especies nativas de árboles.

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Un reciente experimento mostró que el uso de este suelo resultó en un incremento significativo en el diámetro del tallo del ipê rosa, que creció hasta un 88% más en comparación con plantas sin este suelo. No solo los nutrientes son responsables de este crecimiento; parece que las comunidades microbianas en el suelo desempeñan un papel esencial.

La tierra negra amazónica es un fenómeno único, creado por el hombre a lo largo de siglos mediante la acumulación de materiales orgánicos y carbón. Este proceso ha dado lugar a un suelo fértil, rico en microorganismos beneficiosos, lo que contrasta con los suelos naturalmente ácidos y pobres en nutrientes de la región.

El experimento fue llevado a cabo por investigadores de la Universidad de São Paulo, Embrapa y el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía, quienes utilizaron 72 plántulas de paricá y ipê rosa. Las plántulas fueron plantadas en un área previamente utilizada para cultivos de yuca, lo que imita condiciones de restauración reales.

Al cabo de seis meses, se observó que las plantas en suelos enriquecidos con tierra oscura crecieron más en altura y grosor de tallo comparadas con las del grupo de control. Esto resalta el potencial de este tipo de suelo para mejorar los resultados de la reforestación.

Los análisis de ADN revelaron que la diversidad de hongos cambió significativamente, facilitando el crecimiento vegetal y reduciendo patógenos. Entre los hongos beneficiosos detectados se encuentran Metarhizium y Tomentella, mientras que bacterias como Rhizobium también mostraron un aumento.

A pesar de los resultados prometedores, los científicos advierten que no se debe extraer tierra oscura de su entorno natural debido a su importancia cultural y arqueológica. La clave es replicar sus efectos mediante la identificación de los microorganismos responsables y su reproducción en laboratorios.

En definitiva, este descubrimiento abre una nueva vía para la restauración de ecosistemas forestales, donde la capacidad de la tierra para sostener la vida microbiana podría ser tan crucial como la plantación misma de árboles.

Fuente: Noticias Ambientales


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